En tiempos de la IA hay otros mundos por descubrir.

La inteligencia artificial ha llegado para quedarse, para transformar la vida que conocemos, pero no tenemos porqué rendirnos por más que aprovechemos sus ventajas.

Es cierto que el futuro nos deparará muchas sorpresas (el presente ya lo está haciendo), pero no tenemos porqué renunciar a nuestro potencial humano, así que navegando contracorriente, yo sigo creando mis historias artesanales, hechas con mimo, escogiendo cada palabra, inventando cada argumento, razonando cada emoción y sintiendo cada pensamiento. Sí, ¿por qué no mezclar corazón y mente, para exprimir su máximo jugo?

Me gusta mirar al horizonte y creer en posibilidades, porque no todo es posible pero tampoco está todo perdido si estamos vivos, ¿no?

Es bonito ser conscientes de las opciones de cambio que tenemos, y si un problema se encalla, si no tiene solución, nos queda elegir con qué actitud vivirlo.

Cuidar de ese yo que sufre, mimarlo, animarlo, ser amorosa y compasiva, contigo misma o con quién te necesita, pero haciendo las cosas más fáciles, más bonitas, buscando compartir unas risas, oler unas flores, dar la mano, fomentar lo que ilusiona aunque sepa a poco, porque «muchos pocos suman y quizá nos cambien la expresión y en lugar de un ceño fruncido acabemos con una sonrisa».

Y qué maravilla saber parar para darte esos mimos que mereces.

Es uno de esos lujos que no siempre disfrutamos, pero que, cuando lo hacemos nos recargan la energía. Leer en tu butaca favorita, contemplar el mar sintiendo la arena en tus pies, darte un baño de espuma, saborear esa deliciosa comida bocado a bocado, haciéndote consciente del momento, porque al final el enemigo principal de casi todas las vidas son las prisas. Y tanto correr ¿para qué? Todo debería tener su medida…

Espero que mis relatos y reflexiones os inciten también a parar. Bucead en el blog y encontraréis un poquito de esa magia de la que siempre hablo, la real y la imaginaria.

Porque los detalles son los que dan el brillo a los días apagados: unas velas aromáticas, una lectura, una música que nos anima, un podcast que nos entretiene y enseña…

Somos arquitectos/as, trazamos los planos de nuestra vida tomando decisiones y acciones, y aunque no siempre son acertadas el fin último es que intentemos ser un poco mejores cada día -que no perfectos-.

Y si es posible, incluso un poco más felices. Lo de soñar es la guinda, porque cuando imaginamos algo especial la mente se lo cree y el corazón se alegra. Si ocurrirá o no, es otra historia, pero dejar de contarnos lo negativo y relatarnos logros o esperanzas de por sí ya será todo un éxito.

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