Fluir no es huir

En aras de una vida más eficiente queremos controlarlo todo.

Planificamos y cuadramos horarios como si la productividad fuera el mayor logro y, aunque organizarse es loable y necesario, permitirse huecos para «perder el tiempo» también lo es.

Regalarse de forma consciente un poco de silencio y espacio a diario, es toda una declaración de intenciones.

Importan el descanso, la introspección, la búsqueda personal y la contemplación.

Cuatro ingredientes que nos ayudan a fluir mejor con la vida, sin tanta resistencia ni frustración.

El simple hecho de parar nos devuelve al aquí y al ahora, siempre y cuando no lo hagamos móvil en mano, el mayor enemigo de la atención.

Mejor que el scroll sea real, no virtual, y dedicarse a pasear la vista por la belleza más próxima: unas flores en un jarrón, un árbol que da sus frutos, una mariposa que revolotea, el cielo anaranjado de un atardecer, cualquier objeto que nos ancle a un bello recuerdo…

Parar es recargarse, darse un espacio para aterrizar en el presente… el descanso es la base que nos aleja durante unos minutos del insidioso ritmo del tic-tac del reloj, para armonizarnos con las cosas sencillas de la vida, dándole el poder a los cinco sentidos que nos acompañan.

Ellos son nuestra conexión con el mundo pero, funcionamos de un modo tan automático, que no solemos prestarle la debida atención a sus mensajes.

Fotografíate en este mismo instante.
Visualiza donde estás y cómo.

¿Eres consciente de lo que te rodea?

¿A qué huele?

¿Tu cuerpo te dice algo del tipo «siento las piernas cansadas» o «necesito dormir un poco más»?

¿Qué se oye?

Párate, respira, conecta contigo misma y reconecta con lo que necesitas.

Quizá no te habías fijado en lo que te molesta el ruido de una obra cercana, y por tanto, lo que añoras un poco de silencio.

Tal vez percibes que se huele el dulzón aroma del jazmín que ha florecido en tu terraza.

Puede que tu espalda te esté pidiendo un masaje para descontracturarte o tu alma reclame el abrazo de un ser querido…

Cada día es un cheque de veinticuatro horas y cada vida un camino que recorrer de la mejor manera posible.

Fluir con la vida no es huir de las obligaciones es navegar a favor de la corriente porque sino, braceas sin avanzar, y te agotas.

Fluir no nos evita transitar por parajes complicados o situaciones difíciles, pero nos hace más resilientes porque cambiamos resistencia por aceptación.
Eso no tiene que ver con el conformismo, sino con enfocarnos en aquello que tiene posibilidades de mejora.

En un mundo tan cruel a veces, con guerras, injusticias, el cambio climático, miseria, es fácil convencerse de que aspirar al bienestar personal es egoísta, pero precisamente se trata de lo contrario: en una vida que da tantas vueltas, ante nuestra fragilidad como humanos, hay que valorar y agradecer las circunstancias positivas a nuestro alcance.

Crear momentos especiales que nos den paz nos ayudará a ser personas más generosas, incluso refugio para otros.

Así que hoy te invito a intentar fluir por la vida que tienes en estos momentos, tal y como sea, aceptando lo que no puedes cambiar, permitiéndote generosamente disfrutar del tesoro que te sostiene: ese corazón que late, esos pulmones que respiran, esos ojos que miran, ese «todo tú» que eres.

Alrededor seguirán arreciando las tormentas pero, recuerda, que también reside en ti la calma y ella te sostendrá para que sigas adelante.

Fotografías: Imagen 1 ilustración chica sentada en la valla e imagen 3 chica haciendo foto Piyapong Saydaung – Imagen 2 bodegón flores y libros Ylanite Koppens – Imagen 4 chica en el bosque Bettidraws – Imagen 5 mujer en la bañera e Imagen 6 mujer bajo la lluvia de Natalia Lavrinenko Pixabay.

¡Hasta el próximo Post!

Elena Tur

8 comentarios en «Fluir no es huir»

  1. Hola ElenaQue alegría siempre encontrarte.Maravillosos consejos siempre los que nos das , preciosas historias llenas de magia.Un placer siempre leerte.Un abrazo desde Alicante.

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