Terapia de amigas sufridoras con encanto
Hablando el otro día con una gran amiga, supe de sus preocupaciones y miedos, y también fueron míos. Porque el sufrimiento de aquellos a quienes quieres, también duele.
Pero se me ocurrió decirle que haríamos «terapia de amigas sufridoras con encanto» que dicho así puede sonar un poco superficial, pero para nada.
Nadie puede sustituir a la persona que te falta o borrar lo te preocupa pero el cariño siempre es medicina.
Yo sufro cada día porque no puede ser de otro modo. Añoro a mi amada madre, echo en falta cogerle la mano, darle infinidad de besos en la mejilla y observar su sonrisa agradecida. Añoro escuchar sus frases de ánimo y cariño.
Pero tengo dos opciones, quedarme solo en el dolor por la añoranza o que éste sea solo una parte de mí, pero no toda yo, como expliqué en el anterior Post.
Cuando parece que vas a caer al fondo de un pozo de tristeza, el abrazo de una amiga te rescata; una llamada a tiempo te devuelve la sonrisa; un café compartido ilumina tu mañana; quién no te presiona si tardas más de lo esperado en recuperarte te apoya; cuando las frases hechas no llenan la conversación sino que sientes una escucha sincera te ves arropado… y todos estos gestos, en sí mismos, son síntoma de una amistad real hecha a partes iguales de compasión y amabilidad, belleza y encuentro, desahogo y calidez. Y siempre recíproca.
Por eso apoyo a esa amiga que sufre igual que ella me apoya, y juntas nos sanamos.

Además, si cuando tu mirada parece oscurecerse te inspiras en alguien que conozcas y que sea capaz de ver la vida en color (tal como lo hacía mi bonita mami), empiezas a poner pinceladas de belleza en tu observación del día a día, de lo pequeño, de lo importante.
Quizás cojas una taza de porcelana que te regaló ella y el sabor del café mejore.

Puede que te compres sus flores favoritas para que tu casa tenga ese aroma evocador.
Tal vez hornearás unas galletas que ella solía hacer y que se convertirán casi en ritual.
Disfrutarás del sol evocando su alegría cuando lo recibía en su piel.

Lo bueno de la vida no borra el dolor de la misma, pero atenúa el sufrimiento.
Querida amiga, querido amigo, a pesar del miedo, de la pena, de las dificultades, recordemos que vivir es un privilegio que compartido nos ayuda a sanar heridas.

Hagamos de la terapia con encanto, del encuentro con las almas bonitas, de los recuerdos imborrables, una forma de seguir adelante, para sentirnos un poco más fuertes, para hallar resiliencia, para recuperar la sonrisa, aunque ello no impida que nos broten las lágrimas cuando haga falta.
Fotografías: Imagen 1 bodegón café Jill Wellington – Imagen 2 Jacinto de Pezibear – Imagen 3 manos. sweetlouise – Imagen 4 tazas café – Imagen 5 mujer Rondell Melling a través de Pixabay.

Querida amiga…
❤️❤️❤️
Gracias amiga !!
Gracias a ti. 🙂 ❤️
Que ben expressat, Elena, crec que en aquests moments és a mi a qui cal una teràpia d’amiga, aquella de la qual fa temps no rebo una trucada ni prenem cafe ni passem estones xerrant. Només espero que això canviï i puguem tornar a compartir aquests moments.
Una abraçada molt forta
Ho sé Cristi ❤️Qué difícil es tot… t’abraç fort. ❤️
Enjoy every single day
🙂