Recuerda, que no es poco

Queridas habitantes de esta vida encantada, ¿aún estáis al otro lado?

Vosotras, al igual que yo misma, estaréis en vuestras vidas atareadas, sin mucho tiempo que perder, incluso, sin mucho tiempo para leer, pero hoy vengo a hacer una declaración de intenciones.

Lo que se recuerda, permanece.

Y esta afirmación sirve tanto para bien como para mal. Si solo recordamos las experiencias negativas del pasado, nos lastrarán impidiéndonos avanzar hacia un lugar vital mejor, pero si nos acogemos al recuerdo de aquello que nos hizo felices, no para sumirnos en la nostalgia, sino para crear otros momentos similares dentro de lo que sea posible, o tan solo -que no es poco- para darnos cuenta de lo afortunados que fuimos, nos reforzarán.

Porque no podemos regresar a tiempos anteriores, incluso volver a ver a quienes perdimos, pero ¿quién nos impide hurgar entre emociones y aficiones que nos hacían felices para intentar recuperarlas? ¿quién nos impide honrar a los ausentes haciendo algo que compartimos juntos y era motivo de alegría?

La clave es ser razonable para no encallar en rocas pasadas que nos hagan naufragar para siempre.

Cuando tocan malos momentos cualquier persona se viene abajo. Requiere un largo proceso interno de aceptación y sanación, pero no elijamos anclarnos en el lado victimista de la vida, busquemos herramientas para superarnos y seguir adelante.

Sin duda, el peor olvido es abandonarse, cuando lo que se requieren son mimos, de los demás pero, sobre todo, propios.

Si te tratas con el mismo cariño e interés que demuestras a tus hijos, a tus padres, a tus hermanos o amigos, no escatimas en esfuerzo si necesitas ir a un médico para mejorar una dolencia, un psicólogo para tratar una herida, un masaje para aliviar una espalda cansada, o un paseo a solas cuando lo que precisas es calma y silencio.

En los días más negros, cuídate con amor, y en las épocas grises, demasiado rutinarias e incluso apáticas, ve en busca del color que te aporta lo que te alegra, ponle tú el nombre a aquello que necesitas imperiosamente para reaccionar: quedar con esas buenas amigas a las que ves poco pero que te entienden y animan, comprarte nuevos libros para sumergirte en ellos, dedicar tiempo a una afición que tienes aparcada…

En demasiadas ocasiones las obligaciones nos adormecen las pasiones. Y sin pasión e ilusión por vivir, la vida pierde sentido.

Te insto a que indagues con insistencia sobre tus auténticas necesidades, aquellas que van ligadas a sentirse satisfecha contigo misma.

Mira tus fotos antiguas y recuerda lo bonita que eras y no lo sabías.

Puede que te esté pasando lo mismo, y ahora estés en otro tipo de belleza que no sabes ver, porque solo te fijas en arrugas o vete a saber en qué. Acaso cuando eras joven ¿no solías buscarte defectos que ahora no entiendes? ¡Abre los ojos y siéntete bella tal y como eres!

Revisa tus diarios antiguos, si los tienes, y redescubre aquello que te hacía vibrar.

Y si no los hiciste o no los guardaste, ¿qué tal si lo empiezas hoy? Elige un cuaderno precioso, dite todo aquello que te debes: «eres una gran persona, tienes buen gusto para decorar, sabes como animar al prójimo, tienes una gran mano en la cocina, sabes dibujar bien o coses de maravilla». No esperes a que sean los otros, sé tú quien se enamora de ti misma y te valora a lo grande, porque las mil cosas que haces en un día tienen mucho valor y se merecen una gran sonrisa de satisfacción personal.

Date cuenta de que, a pesar de los achaques que tengas hoy, es lógico pensar que en veinte o treinta años puedas tener algunos más, así que ¿por qué no planificas una nueva forma de cuidarte?

Analiza lo qué comes porque quizá a tu organismo le faltan algunos nutrientes importantes y mucho más movimiento y ejercicio físico para ir paliando el paso del tiempo y es más, puede que hasta te sorprenda lo que cambia tu energía cuando sustituyes el auto-olvido por el auto-cuidado.

¿Eres consciente de que lo único que no va a cambiar nada, es no intentarlo?

Lo fundamental es entender que tu forma de gestionar lo que te haya tocado en este momento vital, te llevará hacia un lugar u otro. Siempre hay decisiones que se pueden tomar.

Ahora, mientras os escribo estas líneas, una parte de mí sonríe porque vivo muy ocupada, pero nunca olvido que mi fuente de alegría es la creatividad. Quizá actualmente apenas escribo pero sé que habrá épocas en las que lo podré hacer mucho más. Lo que está en mí, está.

Esa es la clave, conectar con lo que nos hace feliz de algún modo.

Si no tengo tiempo de escribir, leo. Si no puedo ponerme a dibujar, sigo a ilustradores que me encantan y admiro sus preciosos dibujos. Si no puedo cuidar mis terrazas y tengo menos plantas y flores de las deseadas, no soy dura conmigo misma por ello, lo entiendo, me abrazo y me llevo a pasear por algún parque público o invernadero de mi ciudad que me conecta con toda esa belleza que me acoge.

Lo fundamental es recordarse que hay que intentar ser feliz, poniéndonos las cosas más fáciles. Es un hecho que «no podemos llegar a todo» y no hay que flagelarse por ello. Solo se trata de conocerte bien, saber quién eres, lo que necesitas, lo que amas y te enriquece como persona, para encontrar alternativas que confluyan en tu bienestar interior.

Los valores personales hay que respetarlos.

Porque solo a través de ellos, honrando tus prioridades, llegas a una sabiduría vital que te hace más fuerte y que permanecerá contigo hasta el último aliento.

Dejemos de lado esa manera de ver la vida desde el sufrimiento, pensando que si no estás todo el día trabajando y dando, dando, dando, no eres buena persona. Nada más lejos de la realidad. Si te ocupas de llenarte, podrás dar mucho más amor y energía a los demás desde tu propia plenitud, y eso al final, es uno de los fines importantes de cualquier vida.

Tengas la vida que tengas, pases por la fase que pases, recuerda que eres divina -tal como señalo en esta última ilustración de mi cosecha-. Somos almas transitando por una vida que pasa muy rápido y que es un regalo si aprendemos a vivirla conscientes y enfocadas en un presente que tenga sentido.

¡Hasta el próximo Post!

Imágenes 1 a la 8 – Diseños que he creado con Canvas / Imagen 9 ilustración Elena Tur.

Elena Tur

16 comentarios en «Recuerda, que no es poco»

      1. Gracias Elena,este último escrito parece hecho para mí,me encuentro en la peor etapa de mi vida,he perdido a mi marido por una maldita enfermedad,y leyéndote me das que pensar y animas a seguir adelante ….

        1. Oh, siento mucho lo de tu marido. Te ánimo de corazón a seguir aunque duela porque con el tiempo irás aceptando. Cuídate mucho! ❤️

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