¿Vives o te enriqueces?

Esta cuestión, seguramente te evocará el eslogan publicitario de unas pastillas de caldo, pero tiene otra finalidad: la de hacerte(me) pensar en cómo vivimos. De algún modo, todos sobrevivimos, porque no hay camino sin baches. Intercalamos etapas tranquilas entre episodios felices y vivencias dramáticas, pero como suele afirmarse, (sin parafrasear una cita wonderful), la diferencia siempre la marca nuestra actitud.

Ni lo bueno ni lo malo es para siempre. Nada lo es.

No alecciono a nadie, porque yo misma me enfrento a ello, pero sigo dispuesta a entrenar mi resiliencia para encontrar la llave de una vida en constante superación. Elegir la opción de enriquecerse (y no monetariamente hablando, sino a nivel personal), te hace más fuerte para resistir y persistir; porque te permite llorar sabiendo que volverás a reír.

Por eso, mi respuesta sería que, mientras vivo, mi finalidad es enriquecerme como persona, apoyándome en la gente que quiero, e inspirándome en la que admiro. A veces ambas cosas, son coincidentes.

Me enriquezco fomentando lo que hay en mí de positivo e intentando pulir lo negativo (paso a paso). Me enriquezco buscando la belleza en cualquiera de sus formas: una buena música, una lectura, un paisaje, una mirada. Me enriquezco soñando con un futuro mejor, pero sin que ello sea impedimento para valorar lo que tengo en el momento presente.

El bienestar no equivale siempre a la ausencia de problemas o la consecución de todos los deseos. Evidentemente, ello sería la panacea para cualquiera, pero al final, se puede tener bienestar alcanzando la serenidad suficiente para adaptarse a las experiencias que se nos presentan. Te puedes sentir bien contigo mism@, a pesar de sobrellevar conflictos a cuestas, si tienes la predisposición de buscar el lado positivo. Y lo que sin duda aporta mucho bienestar es tener un propósito, una ilusión que te recargue las pilas cuando, la vida misma, te las agota.

Aprovecha cada minuto que cae en tus manos, aunque sea para no hacer nada con él, más que dejar que el tic tac avance, porque permitirse descansar es una de las bases importantes para recargar energía.

Abre la puerta (o sea, tu mente) a la llegada de alicientes que te hagan dejar la actitud sufridora, rebuscando en tus rincones de soñador aletargado. Puede que la edad o las circunstancias, cambien el tipo de sueños que te alientan, pero no hay que perderlos nunca de vista.

En mi caso, soy bastante propensa a hacer listas de deseos y proyectos; de cuando en cuando, tacho algún objetivo conseguido y voy a por otro.

En otras ocasiones, rompo la lista completa porque la siento caducada, y necesito empezar de cero interesada en otras asuntos más acordes a la vida en curso o, por qué no, con más capacidad ilusionante.

Enriquecerte como persona te lleva a dejar de ser un mero superviviente, para convertirte en disfrutón de una vida que transcurre a toda velocidad.

No es fácil, pero sí vital, darnos cuenta de lo importante que es vivir con la determinación de aprovechar la oportunidad que tenemos, mientras el balón está en nuestro tejado.

¡Juguemos!

Fotografías. Imagen 1 mujer sobre flores Free-Photos – Imagen 2 Lavandas MireXa – Imagen 3 chica reloj Stephan Keller – Imagen 4 mujer escribiendo Joseph Mucira – Imagen 5 mujer guitarra Gerd Altmann – todo a través de Pixabay.

¡Hasta el próximo Post!

10 comentarios en «¿Vives o te enriqueces?»

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