Dale la vuelta a tu mirada

Con cada golpe que nos da la vida, las arenas movedizas de la tristeza parecen querer engullirnos.

Pero salvo cuando hay un motivo justificado, por el que se precise buscar ayuda, en otras ocasiones se trata de un modo de actuar aprendido, que convierte la mirada ante la vida en un velo oscuro que nos impide ser felices.

Entramos en noviembre, un mes que no a todo el mundo le gusta, porque representa el frío, los días más cortos; por si fuera poco, nos recuerda la pérdida de personas importantes a las que seguimos añorando. La oscuridad en su conjunto parece apoderarse del ánimo, añoramos el verano, los días largos y el tiempo libre, la positividad de su ambiente… ¡démosle la vuelta!.

Este ejemplo que he puesto es aplicable a casi todo, porque es nuestra la elección de vivir anclados en lo negativo, o cambiar el chip para centrarnos en lo bueno. No se trata de que vayamos a obrar milagros, se trata de que la vida transcurra lo mejor posible.

¿Por qué hay gente enferma que es capaz de mantener un espíritu positivo y adaptarse a sus circunstancias, mientras que otras personas sanas se recrean en molestias menores, incapacitándose a sí mismos?; ¿por qué hay gente con alto poder adquisitivo, que lo tiene todo en apariencia, pero que es desgraciada, y personas de vida sencilla a las que se ve felices con lo que tienen?.

¿Por qué ante un mismo problema, dos personas lo enfrentan de distinta manera, haciendo que una lo supere y otra se encasquille en él?. Está claro que la actitud marca la diferencia.

Son muchas las circunstancias que nos hacen ser como somos, pero también tenemos la posibilidad de cambiar. Elijamos ser como nos gustaría (sin tantas excusas), aunque para ello tengamos que obligarnos a ponernos una lente que nos filtre el exceso de negatividad. Requiere entrenamiento, pero se puede cambiar la mirada ante nosotros y nuestras circunstancias.

No negaré que me ha influido positivamente el carácter de mi madre que ante un mal día, siempre afirmaba que el siguiente sería mejor, pero yo he puesto el resto, buscando mis propias ilusiones que me saquen a flote en los malos momentos.

Crearse un mundo personal rico, no tiene que ver con la economía ni la ausencia de problemas, si no con lo que completa al ser humano, llevándole a un lugar de emociones positivas.

La fantasía no es locura, es evasión. La ficción enriquece la realidad, a través del buen cine, el teatro o los libros. La belleza está en el arte y en la naturaleza. Las emociones positivas se trabajan y se potencian. Las ilusiones se buscan. Las palabras pueden motivarnos si se emplean correctamente. En suma, hay un todo para ayudarnos a tener una mejor perspectiva de las cosas, y ese todo nos hace más fuertes cuando nos enfrentamos a las arenas movedizas que amenazan con tragarnos.

Hoy lunes, dos de noviembre, como siempre, habrá obligaciones y quehaceres. Me duele un poco la espalda y me preocupa la situación pandémica que va de mal en peor, pero decido no pensar en ello a todas horas. Haré lo que tengo que hacer mientras suena buena música de fondo, como si fuera la banda sonora de un día cualquiera. Me estiraré para aliviar mis dolores cervicales e intentaré despistarlos, perdiéndome en las páginas de un libro o, tal vez, imaginando la historia de esta preciosa mujer, que puede que protagonice un futuro relato de fantasía…
Centrémonos en lo que está en nuestras manos, porque lo que no depende de nosotros no debe ser el centro de nuestros pensamientos.

Démosle la vuelta a nuestros miedos para transformarlos en retos. Démosle la vuelta a nuestras preocupaciones para que sean esperanzas. Démosle la vuelta a nuestra mirada, porque gran parte de lo que nos contamos, empieza en ella.

Fotografías. Imagen 1 Florin Radu – Imagen 2 Simon Giesl – Imagen 3 Albrecht Fietz – Imagen 4 Ksyfffka07 – Imagen 5 Maria Karyscheva – Imagen 6 Ralf Siebeck – Imagen 7 Jackson David – Imagen 8 Peter H – Imagen 9 Jill Wellington – Imagen 10 Hoàng Nguyên Ly – todo a través de Pixabay.

¡Hasta el próximo Post!

12 comentarios en «Dale la vuelta a tu mirada»

Cuéntame tú...