Bienvenido septiembre

No tengo la mochila preparada pero si ilusiones a estrenar.

Ilusión por vivir un nuevo cambio de estación. Ilusión por sentir que de algún modo empiezo curso y podré encontrar la forma de organizarme mejor. Ilusión por volver a disfrutar de un té caliente en una tarde lluviosa. Ilusión por reencontrarme con viejas películas en blanco y negro. Ilusión por hacer más ejercicio y sentirme más fuerte. Ilusión por añadir detalles a la decoración de mi casa que me acerquen a la naturaleza. Ilusión por volver a llevar manga larga. Ilusión por poner luces en mis ventanas ahora que empezara a acortarse el día. Ilusiones pequeñas como una vela en forma de calabaza o grandes como ver feliz a quien más quiero.

Porque la guinda del pastel de la vida es mantener la ilusión.

Y lo confieso, a veces se pierde… las ganas de hacer esto o lo otro, quedan sepultadas por el cansancio del día a día, pero afortunadamente ni siquiera el cansancio es para siempre, ni los problemas, ni la negatividad, ni el miedo o la incertidumbre.

Así que en este septiembre que empieza, este inicio de curso vital para ti, para mí, intentemos subir nota y estrenar nuevas ilusiones.

Te dejo unos tips por si te sirven.

Porque no solo los adolescentes han de estar en babia imaginando historias aparentemente imposibles, o poco probables. Estar en las nubes durante un rato nos abre la puerta a otras realidades que parecen muy lejanas pero que nos gustaría que ocurriesen.

¿Acaso no podemos soñar y pedir aquello que necesitamos?

Puede ser algo pragmático de la vida misma pero también aquello que llevamos décadas esperando o quizá se nos acaba de ocurrir porque lo hemos visto u oído y ha llegado la inspiración.

Soñemos, pidamos, deseemos, con ganas, porque a fuerza de repetirlo quizá hagamos algo por conseguirlo.

Saber que somos efímeros, ser conscientes de que todo pasa, nos ayuda a relativizar. Recordémonos que lo malo no será eterno, básicamente porque tampoco lo somos, y por tanto, aprovechemos cada cosita buena que tenemos a nuestro alcance, para alimentar nuestra energía y positividad.

Agradezcamos lo más básico y por ello mismo, lo más importante: poder respirar, saborear la comida, recibir un abrazo, tener un techo que nos cobija… qué larga lista puede salir si nos fijamos en lo que sí tenemos.

Para dejar vivir en piloto automático, obligación tras obligación, hay que ser valiente, mojarse en las necesidades propias, preguntarse qué es lo que echas en falta. Quizá quedar más con tus amigas, quizá estar más tiempo a solas, quizá sanar una vieja herida y empezar a ir al psicólogo, quizá intentar entablar una relación con alguien nuevo, quizá romper con alguien que te hace infeliz, quizá aprender algo nuevo.

Recuerda que lo mejor de las preguntas complicadas son las respuestas atrevidas.

No necesitamos un tratamiento estético ni un vestuario nuevo. Reinventarse va de descubrirse y vivir de otro modo, con un fin que algunos llamarían egoísta pero que en realidad es generoso porque sin amor por uno mismo no se puede querer bien a los demás.

La entrega a quienes quieres nunca ha de ser olvido propio.

Y encontrar ese «no se qué» que te haga estar más sonriente, más amable, más paciente, porque te sientes bien, en calma, plena, tiene todo su sentido. Para reinventarse no hay que destruir lo que fuimos, todo lo que somos se ha formado con cada circunstancia y experiencia vivida.

Recuerda que lo que hayas hecho hasta hoy, no tiene por que ser lo único que hagas mañana. Tú eres mucho más que lo que haces. Tú… ERES.

Tu verdad no la sabe nadie como tú misma, porque solo tú estás en tus zapatos. Solo tú has vivido tus propios dramas y dificultades. Tú aparcaste sueños o actividades que te gustaban. Tú pusiste en pausa tus necesidades por cubrir las de los otros. Y ahora es buen momento para recordarte que tu verdad es importante, tú eres importante, tu alegría es importante, tu bienestar es importante.

Deja de posponer ilusiones pequeñas o grandes, trabaja por las accesibles, sueña con las complicadas, sé benévola con tus limitaciones, mímate en los días agotadores y crea nuevos espacios de satisfacción personal, porque el día contiene horas suficientes incluso para ti.

Amig@, ¡dale la bienvenida a septiembre!

Comienza el curso con ganas, siente como te suben las ilusiones por el cuerpo, ¿notas las cosquillas que hacen? Seguro que una sonrisa se dibuja en tu rostro, aplícate como la gran alumna que eres porque las notazas que sacas cuidando al prójimo y siendo productiva, es solo la punta del iceberg.

Imagina por un momento que tanta eficacia estuviera también destinada a hacerte un poco más feliz.

¿Eres capaz de verlo? Yo sí.

Espero que hayas tomado apuntes y me cuentes pronto como llevas esas ilusiones que harán de tu vida algo que merezca la pena cada día.

Imágenes y textos creados con Canva.

Elena Tur

8 comentarios en «Bienvenido septiembre»

  1. Septiembre es un mes precioso donde ya vamos dejando el calor y disfrutamos, como bien has dicho de «pequeños momentos». Continuamos dejando huella, mediante nuestras pequeñas experiencias que nos hacen valorar el día a día.
    un abrazo muy fuerte Elena

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