Un tesoro en nuestras manos

Ni las piedras preciosas ni los collares de oro, ni las mansiones ni los coches de lujo, pueden equipararse al tesoro de valor incalculable que tenemos tod@s entre manos; ese que no discrimina por status o imagen, ante el cual valemos exactamente lo mismo.

Tanto el tic tac que suena como los dígitos que cambian en silencio, nos recuerdan el paso del tiempo que, aunque en los malos momentos puede parecer eterno, nunca lo es, y siempre nos conduce a un nuevo presente de su mano.

Pero suele ocurrir que pensamos en exceso en el pasado y en el futuro, cuando lo que de verdad importa es el presente, porque estar en él implica estar vivos, por más circunstancias que dificulten el trayecto.

Mientras el reloj camina y nosotros andamos a su ritmo, tenemos esperanzas, oportunidades abiertas, pero no olvidemos que cada segundo cuenta. Si respiramos despacio, observantes de las pequeñas cosas que hacen grande la vida, todo parece mejorar, como símbolo de algo muy preciado que es efímero y por tanto hay que aprovechar todo su valor.

Aspirar profundamente ese olor que amamos. Sentir la brisa que nos acaricia la piel en una tarde calurosa. La sonrisa de quien nos importa. Un sabor que nos conquista. Una lectura que nos hace viajar. Las olas que golpean suavemente nuestros pies en la orilla…; todo ello nos habla del presente que es un regalo, cuando le dedicamos la atención debida.

Aprendamos a estirar la vida con las buenas cosas que embellecen el viaje.

El tesoro que tenemos es el tiempo que se nos da, así que ¿por qué malgastarlo en rencillas, preocupaciones ajenas a nuestras decisiones, culpas sin expiación, miedos irresolubles que forman parte de la misma condición humana?

Tan solo vivir, minuto a minuto, hora a hora, forma parte de lo que está en nuestras manos.

Con ese tiempo que avanza y cada acción que tomamos en él, vamos construyendo una vida que no es más que la suma de miles de detalles, recuerdos, amor y sueños, por los que ha de valer la pena haber vivido.

Compartir tiempo con quienes queremos, dedicarnos tiempo para descubrir nuestra esencia, emplear tiempo en lo que nos llena, robar tiempo de mala calidad (ese que desperdiciamos en exceso con pantallas o discusiones) para convertirlo en tiempo que vale oro, inventando momentos especiales que serán bonitos recuerdos.

El tiempo vuela, sí, pero nos regala la posibilidad de dejar de pensar en los años que ya hemos vivido, para centrarnos en las horas presentes, que solo nosotros podremos decidir cómo llenar. Y no es que andemos sobrados de tiempo, las obligaciones mandan y hay que hacerlas, pero no caigamos en su secuestro convirtiéndolo todo en urgencias, dando la espalda a lo importante.

Seamos conscientes del privilegio que supone existir, con sus luces y sombras. Creemos nuestras propias reglas para pintar de belleza los minutos, buscando aquello que nos aporta serenidad, siendo conscientes de nuestra fortuna.

¡ESCRIBAMOS NUESTRA HISTORIA CADA DIA!

Fotografías. Imagen 1 mujer junto reloj Enrique Meseguer – Imagen 2 hombre entre relojes Susann Mielke – Imagen 3 mujer de espaldas Silviarita – Imagen 4 familia en la playa Pexels – Imagen 5 manos Sabine Van Erp – Imagen 6 mesa festiva Karolina Grabowska – Imagen 7 ilustración Mohamed Hassan – todo a través de Pixabay.

¡Hasta el próximo Post!

6 comentarios en «Un tesoro en nuestras manos»

  1. Hola Elena, te sigo hace un tiempo y aunque no te había escrito solo contarte que me encantan tus dosis de realidad. Muy positivas!!

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