Tiempo, divino tesoro

¿Cómo andáis de tiempo? Tiempo para descansar, para escucharos, para proyectar… sin duda, es el tesoro del que depende todo lo demás.

El tiempo que ya pasó nos ha dejado sus huellas en la piel de la memoria. Recuerdos bonitos o no tanto, pero forman parte de lo que ya somos. El tiempo que está por venir es impredecible en cantidad y circunstancias, pero todos confiamos en que sea mucho y lo mejor posible.

Pero el más importante es el que vivimos minuto a minuto, cuando aprendemos a ralentizar nuestro día a día, no porque corramos menos con las obligaciones propias, sino porque somos capaces de observar cada momento como lo que es: nuestro ahora. Con él, construimos al menos en parte lo que vendrá, pero sobre todo, es el tiempo que verdaderamente importa.

Quizá os habréis dado cuenta (o no) de que voy espaciando la publicación en el blog porque priorizar en la vida es un arte. Los segundos pasan demasiado veloces para querer atiborrarlos de tareas, incluso las agradables conviene dosificarlas para que no se conviertan en pesadas, ni para unos ni para otr@s,

Me doy cuenta de que, a veces, saber perder el tiempo también es ganarlo.

Aunque en realidad para nada es perdido. Descansar siempre beneficia. Invertir el tiempo libre en cosas nuevas es una ganancia segura, porque al salir de la zona de confort damos pie al aprendizaje y el descubrimiento.

Yo siempre procuro renovar mis ilusiones para no marchitarme.

Queda claro que me encanta escribir, y que por ahí van mis sueños, para proyectarme como escritora, pero la vida te ofrece una baraja demasiado amplia para limitarse a escoger una sola carta.

El otoño que es tiempo de resguardarse, de ver palidecer las plantas, secarse las hojas y las ganas bajo el viento y el frío que arrecia, también es el momento perfecto para liberar lo que nos pesa y dejar germinar nuevas semillas que florecerán más adelante.

Quizá por eso me gusta tanto esta estación, porque, a la par que pide cobijarse en esas tardes que la lluvia golpea en los cristales, invita a mirar el interior de cada uno para reencontrarse con las esperanzas e ilusiones que nos llenarán de color al llegar la primavera de nuestra puesta en acción.

Aprendamos a ganar a través del «tiempo perdido», visualizando sueños y planificando acciones para cumplirlos.

No hay nada como pararse a pensar que esta vida no es un ensayo sino una obra que no tiene segunda parte (que sepamos) para disponernos a aprovecharla lo mejor posible.

Disfruto proyectando un viaje con mis hermanas, un encuentro con mis mejores amigas, haciendo del cuidado de mi madre un regalo para ella y para mi yo del futuro (ése lejano -espero- en el que ya no la tenga). Disfruto haciendo talleres de meditación o realización personal, aprendiendo a dibujar mejor. Disfruto imaginando argumentos para un futuro libro o pensando en renovar un poco la casa cuando regrese el buen tiempo.

Disfrutar, esa es la clave. No perder la ilusión. No abandonarse ni abandonar.

Así, de cada estación sacamos el máximo. Y con cada minuto en nuestras manos, reconocemos la fortuna de estar vivos. Aprovechemos este divino tesoro sea bajo el sol o la lluvia, porque todo tiene su belleza.

Os recuerdo que sigue a la venta mi libro de relatos Con Vistas al otro lado, en papel o ebook.

Gracias a quienes lo habéis comprado ya y también, a quienes os animéis a comprarlo en el futuro, ya que en buena medida me incentiva a no abandonar este camino literario iniciado.

Fotografías. Imagen 1 composición hecha por mí con Canvas. / Imagen 2 mujer sobre hojas DanaTentis – Imagen 3 café otoñal Melk Hagelslag – Imagen 4 tulipanes Rudy and Peter Skitterians – Imagen 5 mujer paraguas Jl G – a través de Pixabay.

¡Hasta el próximo Post!

6 comentarios en «Tiempo, divino tesoro»

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