No lo cambies todo sino puedes… solo cambia tú.

¡Qué fácil lo pintas! dirás, pero para nada.

Es harto complicado pero no imposible. Yo llevo años luchando contra mí misma porque en mi vida se aplicó la siguiente fórmula (enfermedades y pérdidas + falta de tiempo, elevado al cubo por culpa y cansancio = tristeza y parálisis).

Esta fórmula no es exclusiva para mí. Me consta que le toca (o tocará) a muchas otras personas, porque sea en primera persona o a través de familiares directos y gente que queremos, nos enfrentamos a vicisitudes y dramas de todos los colores, que nos van desgastando y robando energía, a la par que el optimismo se seca, la alegría se mustia, la esperanza se diluye… y aquí llego yo para añadir ¡si lo permitimos!!!

Y esto de cambiar los dramas por ganas, no lo digo por hacer pequeñas ciertas situaciones que duelen tanto, como tener gente cercana que sufre o incluso tú misma, sea en lo físico o lo emocional. Pero yo que siempre he sido tan sufridora he ido sembrando en mí con el gota a gota de la constancia otra fórmula para contrarrestar la que me viene machacando hace demasiados años. Os cuento:

Creer en algo más + saber que el dar acaba convirtiéndose en recibir + permitirme llorar y soltar tanto lastre + aceptar que a todos nos toca luchar, multiplicado por la gratitud de poder ir superando cosas y añadido a aprender a quererme a mí misma al mismo nivel que a los míos = mi alma se calma y todo cambia.

Creo que ya compartí alguna vez esta cita que me encanta, pero que hago mía. Alguien dijo «si nada cambia pero tú cambias, todo cambia». Y ese es el quid.

No sé si todo lo que cuento te suena a chino, pero ojalá algún día puedas verlo con claridad. Lo que creemos nos ayuda a seguir y con lo que creamos cambiamos nuestra realidad.

Ese dolor que arrastras, atrévete a tratarlo, contigo misma y con un especialista si lo precisas.

Date cuenta de que el victimismo no te va curar pero tampoco el «yo puedo con todo». El ser humanos implica victorias y derrotas, alegrías y penas y nadie está a salvo de nada porque lo que vaya a suceder no está en nuestra mano, tan solo nuestra forma de afrontar los hechos que nos ocurren.

Para ser resiliente y afrontar las vicisitudes que llegan a la vida, la base es la inteligencia emocional. Darse permiso para llorar, para pedir ayuda, para exigir descanso, para buscar alegría, para no crearse corazas que no te protegen, sino que te hacen más pesado el camino.

Date cuenta que cuidar lo mental y emocional es el primer paso para cuidar lo físico, porque somos un ser completo y cualquier alteración en un área afecta a la otra.

Trátate con amor y cuida de esa herida que arrastras y disimulas. Ocúpate en sanarla como harías si se la vieras a otro a quien quieres mucho.

Deja de ser tu enemiga.

Sé tu protectora.

Siempre abogo por dejar entrar a la fantasía en la vida, porque a través de la magia que contiene, nos enseña a creer en posibilidades, descubrimos historias ajenas y belleza oculta en cualquier vida. Hay que darse cuenta de que en mayor o menor medida la evasión de una buena lectura o película es un bálsamo en momentos complicados, pero voy más allá.

Que la fantasía de «la vida que SI quieres», sea tu inspiración.

Primero imagínala, visualízate tal y como quieres vivir, hazlo como un ejercicio repetido cada día, como si fuera tu lavarse los dientes pero en este caso «tu sanar lo que duele» y comienza después a aplicar pequeños cambios en tu rutina, que te acerquen a esa vida que mereces.

No te voy a decir que tus problemas desaparecerán. Los míos no lo han hecho, pero ¡oh sorpresa!, yo estoy cambiando para bien.

Y si yo cambio, ya sabes… aunque nada cambie ¡todo cambia!

Querida amiga, te animo a vivir en otro modo mental, el de «me quiero» y eso me lleva a querer mejor a los demás. El de «me cuido» y así puedo también cuidar a los demás. El de «merezco todo aquello que me hace feliz» porque solo siendo más feliz podré propagar alegría a mi alrededor.

Bueno para ir acabando y para no parecer superficial, me reitero, sé que no es fácil, sé que hay temas tremendamente dolorosos, pero quienes me conocéis personalmente sabéis que hablo con conocimiento de causa, y sobre todo, compartiendo mis aprendizajes por si a alguien pueden serle de ayuda.

¡Os quiero, «gente encantada»!

😉

Imágenes: creaciones mías con Canva.

¡Hasta el próximo Post!

Elena Tur

13 comentarios en «No lo cambies todo sino puedes… solo cambia tú.»

  1. Hola Elena.Que maravilla leerte.Magnificos consejos.No puedo estar
    más de acuerdo contigo.Mil gracias.Un abrazo.Con tu permiso lo comparto.

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