La medicina del alma

Es fácil sentirse perdido o asustado. Es fácil desesperarse cuando no te encuentras bien o te acucian los problemas, pero ante las situaciones negativas hay que tomar una medicina que aunque actúa lentamente, no tiene efectos secundarios, solo beneficios: la que reclama nuestra alma en sus peores circunstancias.

Habrá quienes digan que eso no existe (ni el alma ni su medicina) y en tal caso, si es tan absoluto su convencimiento, podrán ahorrarse esta lectura; pero para los que como yo, están convencid@s de sentirla y necesitarla, seguro que se identificarán con mis palabras.

Lo racional y lo emocional campa a sus anchas en nuestro ser, en diferente proporción según cada cual, pero lo cierto es que lo más intrínseco de nosotros, es nuestra esencia, la que quizá nos sufre y puede que incluso nos lleve de la mano en el largo aprendizaje de una vida. Y seguro que necesita ser cuidada, porque de su fortaleza depende nuestra evolución como personas: ser capaces de enfrentarnos a nuestros errores y limar las aristas que se nos clavan hasta que aceptamos las penas o liberamos los miedos.

Un arduo trabajo que requiere esfuerzo pero también medicina de la buena: la que nos ilumina en nuestras noches más oscuras, la que nos guía cuando nos sentimos perdidos, la que nos cicatriza las heridas para que, aun visibles, nos duelan menos.

Mi medicina para el alma está hecha de amor y humor (sin receta pero de toma diaria).

El amor que nos cobija y fortalece, tanto de la familia de sangre como la que sin serlo, elegimos. Y ese buen humor que nos sana para ayudarnos a paliar con una sonrisa compartida, las preocupaciones o lágrimas insidiosas.

Las personas más cercanas, que nos regalan su cariño desinteresado, con gestos auténticos sin caras ocultas, nos ayudan en nuestros malos momentos, tal como nosotr@s hacemos con ellas. Es un toma y daca en el que buena gente ayuda a buena gente, o dicho de otro modo, almas ayudan a otras almas, porque este camino incierto lo transitamos tod@s.

Pero además, como el alma transciende a lo físico (ese es mi convencimiento) incluso hay lugar para quienes se fueron y su esencia perdura entre los que seguimos aquí, con su recuerdo imperecedero.

No seamos tacaños al compartir esta medicina ni tampoco reacios a tomarla, porque gracias a ella se superan muchos baches y los que no se superan, se terminan por aceptar, aprendiendo una nueva lección de vida.

Nadie dijo que vivir fuera fácil (frase repetida hasta la saciedad) pero hacerla más sencilla tiene mucho que ver con nuestro interior. La meditación, el yoga, los paseos al aire libre, la naturaleza… son grandes aliados de la serenidad, pero el amor (sin trampa ni cartón), el de los buenos hermanos, padres, parejas, hijos, sobrinos, amigos… es lo que hace que el viaje valga la pena y que nuestra alma se reconforte del vaivén de la vida, que no es poco.

(Como es lógico no incluyo saboteadores que los hay en todos los ámbitos: los que echan tierra encima en lugar de ayudar, los que critican en vez de animar, los que envidian sin saber admirar… Esos, deberán hacer su propio trabajo para evolucionar).

Para los que a pesar de su incredulidad (en el alma y su medicina) han leído hasta el final les diré: «no, no puedo demostrarlo, pero esa magia que percibo en algunas personas (y hasta en mí misma), y ese halo que dejaron tras de sí los que se fueron, me dice que hay mucho por demostrar en un mundo demasiado complicado como para perder la esperanza, que al final es una de las emociones más bonitas que existen.

Este escrito tan «especial» ha surgido porque me siento rodeada de luz y aunque la lista sería interminable (porque soy muy afortunada), quiero citar a Marilina, Lali y Raquel, tres personas muy queridas con las que comparto viaje. Besos para ellas y cómo no, para tod@s los que me acompañáis de cerca o desde el otro lado virtual. 😉

Fotografías. Imagen 1 corazón DWilliam – Imagen 2 niños caminando Annie Spratt – Imagen 3 hermanas corazón uf78C121 – Imagen 4 chica en el campo Jill Wellington – todo a través de Pixabay.

¡Hasta el próximo Post!

8 comentarios en «La medicina del alma»

  1. Hola Elena.Como siempre me ha encantado.Mucgas gracias.Tus escritos me llenan de paz.No puedo estar más de acuerdo contigo.Con tu permiso lo comparto.Un abrazo desde Alicante

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