La alegría se suelta la melena

(Si le dejamos)

Sin darnos apenas cuenta, nos ponemos trabas para ser felices.

En un principio puede parecer que ¡como todos!, queremos tener una buena vida, pero siendo así, ¿por qué nos obcecamos en lo negativo, quedándonos indefinidamente con aquello que nos perjudica?

Puede ser un trabajo, una pareja, un lugar, una amistad que no es tal, o incluso una actitud ceniza que sólo ve problemas y ninguna luz. Y ahí seguimos; permanecemos atados a la silla de nuestro lastre (el que sea), sin intentar huir de él, o no con suficiente fuerza.

En algún momento hay que coger impulso, para cambiar las cosas, y entonces sí, dejar que el lastre siga con su papel pero no sobre nosotr@s.

Rebelémonos ante lo que nos duele.

Ya sé que hay situaciones que no podemos obviar, como por ejemplo, padecer una enfermedad, pero en la medida de lo posible, intentemos convivir con ella dentro del ánimo y la búsqueda de la mejoría.

Si son cosas «llevaderas», hagamos un lavado de ideas, buscando alternativas e incluso ayuda psicológica si se precisa. Seguro que con ello daremos un gran paso hacia la aceptación, la superación y la felicidad.

¿Conocéis a Irene villa? Seguro que sí, pero en caso contrario, os animo a buscarla en redes o leer sus libros, llenos de optimismo y valentía contra la desgracia. Es un buen ejemplo de cómo la manera de afrontar los males cambia su perspectiva y como, evitando el conformismo, se logra mucho más.

¡Ser realista no es excusa para el desánimo!

He hecho hincapié en el tema de la enfermedad porque evidentemente es lo más duro. Y también si la economía falla, puede arrastrarnos a la ansiedad, pero, salvo situaciones dramáticas, me reitero en lo necesario que es oponer resistencia al malestar, con hechos que nos ayuden a superarlos.

La alegría no nos es ajena.

Está en nuestro interior, al igual que la pena, la rabia o el miedo, pero hay que dejarla salir a flote, porque si las emociones negativas la bloquean, poco puede hacer por sí misma.

Hagamos barricadas con ilusiones cosidas a nuestro espíritu; las que nos cuenten el futuro que queremos crearnos. Repitámonos ¡todos los días!, que debemos intentarlo.

Tengo un tour de viajes en mente que no sé si llegarán (o cuándo), pero no imagino morirme sin hacerlos. Quiero publicar un libro. Me encantaría tener una casa en el campo…

Sueños. Sueños. Sueños; o quizá, futuras realidades, ¡quién sabe!

Tener ilusiones no borra los días tristes, las pérdidas, los dolores o frustraciones, pero es la medicina que ayuda a recuperarse antes. Ojo, que las emociones negativas también son necesarias, y hay que permitirse llorar o enfadarse, pero no podemos instalarnos en un pozo del que no queramos salir.

La esperanza, la confianza, la autoestima, si están a un buen nivel, nos harán entrar en acción, para que podamos revitalizarnos. Devolvernos esa emoción por los retos y los cambios, esa chispa que nos haga entrar con ganas en el ruedo de la vida.

Cada cual sabe la tecla que ha de tocar para que ello ocurra.

De momento una ilusión a corto plazo es que llegue la primavera (falta poco), así que como hay que pasar a la acción para obtener resultados, he comenzado renovando la cabecera del blog (de estilo invernal), por otra llena de colorido. ¡Espero que os guste!

Es mi primer granito de arena para que la alegría también se suelte la melena en mi vida.

Y vosotr@s, ¿os animáis a soltar lastres?

Fotografías. Imagen 1 mujer de rojo LisaLiza – Imagen 2 chica sentada Ryan McGuire – Imagen 3 emociones Gino Crescoli – Imagen 4 mujer fotografiando SplitShire – Imagen 5 Camino entre flores Jill Wellington – todo a través de Pixabay.

¡Hasta el próximo Post!

8 comentarios en «La alegría se suelta la melena»

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