El poder que está en ti

Le fascinaban desde siempre las historias de héroes y heroínas que vivían en los cómics. Las películas en las que el protagonismo absoluto se lo llevaba quien superaba a los malos de la historia. E incluso las noticias en las que destacaban un hecho que podía haber sido tragedia, pero que terminaba en homenaje hacia alguna persona que supo ganarle el pulso a la muerte.

Quizá esa obsesión desmedida por los poderosos, deviniera por un sentimiento de poca valía a causa de los zarandeos de su propia vida; o porque había llorado en exceso y reído poco. Todo ello, parecía augurarle un triste futuro, basándose en los hechos de su oscuro pasado.

Quiso el destino sacarla de su error, poniéndola frente a alguien especial en el momento justo.
Al principio le costó reconocerlo, camuflado bajo su capucha. Estaba sentado en el banco de un parque cercano a su casa, a solas, y con la mirada perdida.

Le llamó la atención su actitud esquiva, pero al reconocer su rostro, no pudo evitar acercarse para hablarle de su admiración por su valentía.

Se había hablado mucho de él en los medios de comunicación de su provincia. Era un hombre de esos: capaz de realizar una hazaña. Había salvado a una mujer y sus dos hijos, atrapados en un incendio. Sin esperar a la llegada de los bomberos, él solo se enfrentó a su propio miedo y a las llamas, para buscar la manera de ir sacándolos (uno a uno) de aquel infierno desatado. El suceso terminó como un gran susto pero sin víctimas mortales ni irreparables daños.

Era un héroe de carne y hueso, a un metro de distancia.

Cuando le habló, parecía como si no la escuchara pero en un momento dado, fijó en ella la mirada, y como si le costara un gran esfuerzo, le respondió que no era valiente en realidad, sino un cobarde.

-¿Cómo vas a ser tal cosa? -le preguntó incrédula-. Todo el mundo sabe lo que hiciste, corriendo un gran riesgo personal.

-Un acto no determina toda tu vida. Puedes ser muy valiente en un aspecto y huir como alma que lleva el diablo, al enfrentarte a otras circunstancias. Y te diría que seguramente, el hecho por el que me has reconocido, sea lo único digno que haya hecho jamás.

Estaba tan asombrada, pero al mismo tiempo, sentía tanta curiosidad por su historia, que sin ser invitada a ello, se sentó a su lado.

Él no la rechazó sino todo lo contrario. Pareció convertirse en el desahogo que necesitaba en ese preciso momento, e iniciaron una conversación a corazón abierto, en la que le habló de tantas renuncias por miedos. Evitó afrontar la muerte de su madre y no la acompañó en los últimos momentos de su vida. Evitó formalizar una relación con la mujer que amaba, por miedo a sufrir, dejándola en busca de una vida más superficial. Evitaba llamar a su familia para no tener que soportar, por enésima vez, alguna recriminación por su irreparable comportamiento. Su vida parecía haber sido siempre la evitación del sufrimiento, sin darse cuenta de que, con ello, había terminado sufriendo mucho más. Por eso, aquel día, en el incendio, no le pareció tanto el riesgo, con todo lo que ya acarreaba a sus espaldas.

Se había quedado sin palabras, tal vez desilusionada, pero irónicamente, cada fracaso del hombre, parecía otorgarle a ella una victoria.
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Ella había sido muy fuerte al soportar el abandono de su madre, a pesar del gran dolor que le había causado.

Había sido muy valiente al acompañar a su padre en su lecho de muerte.

Había sido heroica al seguir adelante en su vida a pesar de las lágrimas derramadas.

¿Cómo fue que se creyó débil?

Puede que nadie le hiciera ver todos sus méritos, pero era evidente que cualquier circunstancia se podía ver desde otro punto de vista…

Se sinceró entonces con, su otrora héroe desconocido, ahora convertido en persona más cercana. Su humanidad, con ese sufrimiento acumulado, le instó a compartir con él sus pensamientos.

Acababa de lograr otro acto heroico sin saberlo, al hacerle abrir los ojos contándole sus desdichas, y haciéndole ver que todos somos capaces de grandes actos y grandes miserias, porque en el ser humano hay capacidad para todo lo bueno y lo malo. Lo más importante es darse cuenta de lo que logramos, sin llegar a ser despiadados con nosotros mismos. La indulgencia para perdonarnos y el conocer nuestra capacidad para enmendar errores, nos ayuda a superar las partes oscuras que nuestra alma acumula en la vida.

Al final, el poder para lograr grandes cosas, está en ti.

Fotografías. Imagen 1 mujer en la vía Ria Sopala – Imagen 2 hombre con capucha Enrique Meseguer – Imagen 3 banco Jorge Guillen – Imagen 4 chica en el bosque Harmony Lawrence – Imagen 5 mujer frente cascada Stefan Keller – todo a través de Pixabay.

¡Espero que os haya gustado este cuento! Y os recuerdo que el día 8 de abril termina la preventa de mi primer libro de prosa poética PLUMAS PARA TUS ALAS. Os dejo el link de la preventa. PINCHA AQUÍ.

¡Hasta el próximo Post!

12 comentarios en «El poder que está en ti»

    1. Gracias. No, este libro es de poesía. El de cuentos también llegará en su momento, pero este poemario también tiene mucho mensaje…

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